lunes, 15 de mayo de 2017

La miel

Hoy como es lunes y seguro que necesitamos de un aporte extra de energía quiero hablaros de “La Miel” y sus múltiples propiedades. La miel es muy apreciada por su naturaleza energizante, antiséptica y cicatrizante y es el mejor endulzante para deportistas. Dos o tres cucharaditas al día son la dosis justa para endulzar sin ganar peso, pero si tienes alguna infección o te sientes sin energía cambia a 2 ó 3 cucharadas soperas.


Por su alto contenido en azúcares, es un alimento básicamente energético, aunque aporta menos calorías que el azúcar (hay que tener en cuenta que una cucharadita de miel pesa mucho más que una de azúcar y que su poder para neutralizar las bebidas ácidas es bastante menor).
La miel es fuente de ácidos naturales, minerales, proteínas, aminoácidos, enzimas y otras sustancias, responsables de los beneficios que reporta su consumo para la salud. Además, sustituir el azúcar por la miel, evita la pérdida de calcio que provoca el consumo de azúcar.
Para el rostro, la miel es un producto muy complejo al que se le calculan unos 180 componentes. Ocupa un papel primordial en la historia de la alimentación, pero también en la de la medicina y los cuidados del cuerpo desde la antigüedad. Además de sus efectos curativos, tradicionalmente se considera que la miel tiene propiedades nutritivas, hidratantes, calmantes, cicatrizantes, antiinflamatorias, antioxidantes, antisépticas y emolientes para la piel. 
Otra de sus utilidades es la de revitalizar cabellos secos. Más allá de mascarillas caseras, los productos basados en la miel o con este producto entre sus ingredientes se dirigen sobre todo al pelo castigado, quebradizo y opaco. Champús, acondicionadores y mascarillas con miel se destinan a fortalecer el cabello, devolverle el brillo y restaurar su capa protectora para protegerle de las agresiones externas.

Humectante
La miel ayuda a mantener tu piel hidratada durante el día e incluso se puede usar en el cabello (mezclada con un poco de aceite de oliva si te parece muy espesa) para reparar las puntas. Untar una delgada capa de miel sobre la piel de tu rostro tres veces a la semana, sobre todo en invierno, y dejadla actuar por 15 minutos antes de lavar tu cara con agua tibia.

Antibacterial
Ayuda a eliminar las impurezas que causan acné, sirve sobre todo a las personas cuyos problemas surgen por causas hormonales. Tal vez penséis que la textura pegajosa es mala para la piel grasa pero en realidad ayuda bastante a controlar este problema.
Podéis usar la miel en todo el rostro o sobre las zonas más problemáticas. Al ponerlo en práctica tened en cuenta que cuando usamos tratamientos nuevos, muchas veces podemos notar un aumento en la cantidad de acné porque nuestra piel se está deshaciendo de las impurezas. Hay que probar por lo menos una semana esta mascarilla para ver si os funciona.

Antioxidante
La miel está repleta de antioxidantes que ayudan a mantener nuestra piel firme y joven por más tiempo. Tiene sustancias que ayudan a eliminar los radicales libres, es por esto que la miel ha sido usada como antiséptico por diferentes culturas desde hace siglos. Usa la miel como tonificador para tu rostro, aplicándola después de lavarte la cara y dejándola actuar por 20 minutos.