jueves, 26 de enero de 2017

Los comienzos

Siempre supe que algo no iba bien. Hasta donde me alcanza la memoria, los dolores de estómago y el miedo a que llegase la hora de comer, por tenerme que enfrentar al interrogante de cómo me iba a sentar lo que comía, formaban parte de mi día a día.

¿Cuál fue la gota que llenó el vaso de mi capacidad de soportar más dolores? El estar a punto de perder el conocimiento en un restaurante durante una cena. Esta situación fue determinante en mi vida y marco un antes y un después en mi relación con lo que comía.

Aquí comienza mi historia con el gluten y todo lo bueno y positivo que me ha aportado. Sí, sí, lo que oís, porque más allá de los momentos duros y difíciles que he vivido, están los momentos llenos de felicidad que he experimentado al comenzar a disfrutar de uno de los grandes placeres de la vida "comer" y conseguir hacerlo de manera sana siendo celíaca.